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- Publicado el Lunes, 02 Enero 2012 20:23
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Hay gatos muy mimosos que nunca se cansan de las caricias, pero otros parecen ponerse nerviosos y muerden o arañan de repente cuando reciben mimos. ¿Qué puedes hacer para lidiar con estas mascotas? Todos los que tenemos o hemos tenido un gato alguna vez hemos visto como a veces ellos se sientan en nuestro regazo casi exigiendo que les hagamos caricias, mientras otras veces prácticamente no nos dejan cogerlos y huyen de nosotros. |
| Algunos gatos se ponen bastante agresivos cuando sus dueños quieren acariciarlos en momentos “inoportunos”. Este comportamiento resulta incomprensible y hasta un poco frustrante, sobre todo si lo comparamos con los perros, que siempre están ansiosos por recibir caricias. Ante todo, es bueno recordar una frase muy sabia que dice que un gato no es un perro pequeño. Los felinos tienen personalidades totalmente diferentes a los perros, pues no viven en grupos sino aislados. No están preparados para el contacto físico permanente con otros felinos u otras especies, y aunque pueden acostumbrarse y disfrutar de esta cercanía, algunos individuos prefieren mantener cierta distancia. El problema surge cuando lo demuestran mordiendo o arañando la mano que los acaricia. El comportamiento de agresividad por caricias se manifiesta cuando una persona está acariciando a un gato y de repente él se levanta, ataca la mano y se va corriendo. Después suele acicalarse lamiéndose el pelo como “limpiándose” alguna suciedad del pelaje este comportamiento es normal en los gatos sin embargo la acumulación de bola de pelo puede ocasionarle problemas y para esto existe métodos de prevención como utilizar cremas previa consulta con el veterinario. Los gatos disfrutan el acicalarse y hasta pueden ronronear o pedir el contacto con personas, pero una vez que ha tenido suficiente no duda en agredir, con mayor o menor intensidad, y luego huir. Las causas de esta conducta pueden ser varias. Una razón para este tipo de agresividad en gatos es una socialización inadecuada antes de los 2 meses; si el gatito no tiene contacto agradable con humanos antes de las 7 semanas, puede volverse desconfiado hacia las personas. El dolor también puede desatar una reacción agresiva de parte del gato, lo que resulta bastante obvio. Si un gato que no era agresivo de repente comienza a morder, llévalo al veterinario para que lo revise y detecte si hay alguna lesión que esté provocando dolor. Los especialistas en comportamiento indican que puede tratarse también de una forma que tienen los gatos de mantener el control, en la que ellos deciden cuando comienzan y cuando terminan los contactos físicos, marcando así su dominancia en el entorno. En todos los casos se reconoce un bajo nivel de tolerancia a las caricias y por lo general se producen algunas señales previas que te indican que ya ha tenido suficiente. Si aprendes a ver estos avisos podrás evitarte unos cuantos arañazos. Tu gato puede mostrar todos o solo alguno de estos comportamientos, o puede tener su propia señal para manifestar su fastidio: |
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| Si notas alguna de estas señales, retira tu mano sin asustarte y deja que tu gato se vaya tranquilo. No intentes calmarlo ni forzarle a quedarse, así no lo pones más nervioso. Si lo castigas o lo persigues y él se siente arrinconado no harás más que empeorar la situación. Puede que con el tiempo su nivel de tolerancia aumente y las sesiones de mimos se prolonguen, pero también puede que esto nunca ocurra. Con un poco de observación puedes saber cuanto es el tiempo que él soporta las caricias. Procura dejarlo antes, así no despiertas ninguna reacción desagradable. También puedes cambiar la forma de acariciarlo, buscando qué partes del cuerpo le gusta que le toques y cuáles no. Prueba también con las golosinas, dándole una cada vez que te deja acariciarlo sin mostrar agresividad. Si la agresividad es excesiva, puedes consultar con el veterinario para que le de alguna medicación psicotrópica u optar por una terapia más natural y suave, como la homeopatía o las flores de Bach. Estos remedios florales te pueden ayudar a controlar las emociones que se encuentran alteradas. Debes respetar la personalidad de tu gato porque es casi imposible cambiarla; seguramente él tiene otras formas de manifestar su cariño trayéndote cosas que ha encontrado (¡como alguna cucaracha!) o simplemente manteniéndose cerca de ti todo el tiempo. Siempre intento que mi gato se siente en mi regazo mientras escribo, pero él solo se queda menos de un minuto y luego salta a recostarse en el sofá que está junto a mí. Él es muy cariñoso, viene siempre que lo llamo, pero no le gusta que lo acaricie o lo levante. Así es la vida con los gatos; para llevarte bien con ellos tienes que respetar su privacidad, su espacio personal y sus gustos. Ellos, por su parte, te darán el placer de su compañía y la posibilidad de tener un pequeño animal salvaje recostado en tu cama, con sus fuertes instintos siempre listos para reaccionar. Mientras su agresividad no se salga de control y se vuelva peligrosa, tendrás que convivir con las reglas del tigre en su interior. |
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